Casó una dama com un licenciado,
tan poço desenvuelto y poço ativo
que parecia sepulcro de hombre vivo,
según dormia siempre descuidado.
A la dama le daba tanto enfado
la consideración de lo que escribo,
que agora le notaba de mui esquivo,
agora de muy necio, aunque letrado.
Una noche, depués, com gran pereza,
dijo: “Senõra, pídoos como Hermano…”
No sé qué dijo allá de matrimónio.
Dijo ella por burlar de su simpleza:
“Que me place, mas venga el escribano,
que lo tome, señor, por testimonio”.
Jardim de poesias eróticas do Siglo de oro.
31/03/2008
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1 comentário:
Tanto tempo de espera pelas ditas …
E afinal só isto? Ou seja NADA!!!
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